Un nuevo robo patrimonial en Quito ha despertado alarma entre autoridades y ciudadanos. Durante la madrugada del jueves 3 de abril, un delincuente robó siete corazones de plata de la Iglesia de San Agustín, ubicada en el corazón del Centro Histórico de Quito.
Las cámaras de seguridad registraron al sospechoso mientras trepaba las rejas del convento. Con una palanca, desprendió las piezas patrimoniales que habían sido colocadas como ofrendas devocionales desde el siglo XVIII. Los vecinos activaron de inmediato la alarma comunitaria. Gracias a su reacción, el ladrón no logró llevarse más objetos. Sin embargo, la pérdida patrimonial ya estaba consumada.
“Son bienes patrimoniales de un valor incalculable, colocados en el año 1700. Esta no es la primera vez que la iglesia sufre un robo, y cada pérdida es irreparable para nuestra memoria histórica”,
declaró Yadira Melo, secretaria y museóloga del Convento de San Agustín.
El patrimonio histórico de Quito, en riesgo
Este caso se suma a una preocupante cadena de ataques contra el patrimonio cultural de Quito. En febrero, personas desconocidas también robaron piezas de la escultura La Insidia, ubicada entre las avenidas 12 de Octubre y Patria.
Ante esta situación, el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC) y la Policía Patrimonial se reunieron para coordinar nuevas acciones. Su objetivo es frenar el tráfico ilícito de bienes culturales y reforzar los sistemas de protección.
Además, el Comité Técnico de Tráfico Ilícito y el Ente Rector de la Cultura y el Patrimonio reafirmaron su compromiso. Las instituciones trabajan en conjunto para proteger y recuperar el patrimonio ecuatoriano.
La memoria nacional no se repone
Los corazones de plata robados en la Iglesia de San Agustín no solo tienen valor histórico o artístico. También representan la fe popular, la memoria colectiva y la identidad cultural de Quito.
Las autoridades piden a la ciudadanía mantenerse vigilante. Cualquier actividad sospechosa debe ser reportada de inmediato. La defensa del patrimonio depende de todos.
Proteger el patrimonio cultural es una responsabilidad compartida. Sólo con el compromiso de todos podremos preservar la memoria y la historia que nos define como nación.
Fuente: Ministerio de Cultura y Patrimonio