Dana Palma: Una vida dedicada al circo y al arte de seguir los sueños

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El circo es mucho más que un espectáculo para Dana Palma; es su vida, su tradición y la forma en que persigue sus sueños. En un mundo donde las mujeres siguen rompiendo barreras, Dana destaca no solo por su habilidad, sino también por su capacidad de inspirar a otras a seguir su pasión. En esta entrevista, descubrimos cómo Dana ha convertido su amor por el circo en un ejemplo para otras mujeres que desean desafiar los límites.

Un legado familiar que la impulsó a volar alto

Dana nació prácticamente en el circo. Creció entre carpas, luces y aplausos, viendo a sus padres, tíos y hermanos mayores brillar sobre la pista. «Nos criamos en el circo. Es la vida que conocemos, lo que hemos visto siempre. Ese amor por el arte y el deseo de seguir los pasos de mi familia estuvieron presentes desde pequeña», comparte Dana.

Desde muy jóvenes, ella y sus hermanos se prepararon para formar parte del espectáculo. Aunque el entusiasmo los empujaba a querer actuar desde pequeños, sus padres les enseñaron la importancia de la disciplina. «Ensayábamos y nos íbamos puliendo hasta tener la destreza suficiente para dar un buen show», recuerda. Ver a los artistas más experimentados perfeccionar sus actos fue una gran motivación para ellos.

El circo como espacio de superación y referentes femeninos

En un mundo donde aún hay disciplinas consideradas inalcanzables para las mujeres, Dana se siente orgullosa de representar y empoderar a otras a través de su arte. «Es hermoso cuando, al final de una función, se me acerca una niña, una joven o una señora para felicitarme. Ver su emoción y saber que se sienten inspiradas por ver a alguien haciendo lo que ama es muy gratificante», cuenta.

«Muchas veces, las mujeres dudan en seguir lo que realmente les apasiona, ya sea el circo, la música, el baile o el deporte. Ver a alguien viviendo de lo que ama les da ese impulso y les demuestra que ellas también pueden lograrlo. Eso es lo que más me motiva: saber que puedo ser un ejemplo para que otras mujeres se animen a seguir sus sueños», agrega Dana.

El Hula Hula: Energía y destreza en cada giro

Dentro del circo, Dana se destaca con su número de Hula Hula. Con una impresionante habilidad, combina elasticidad, elegancia y energía, girando múltiples aros con una precisión que cautiva al público. Este número se ha convertido en uno de los favoritos de los espectadores, gracias a la pasión que Dana le pone en cada presentación.

Como artista, Dana sabe que la destreza y la concentración son claves para mantener un alto nivel de rendimiento. «El ensayo es fundamental. No solo practicas antes del show, sino también después, para seguir perfeccionando tus habilidades», señala.

Antes, Dana realizaba números de altura, como las argollas olímpicas, las telas y el aro aéreo, que requerían gran fuerza, técnica y valentía. Estos actos exigían una preparación constante. Ahora, en su presentación con aros, es capaz de manejar más de 30, usando diferentes partes de su cuerpo, como el cuello, las manos, las rodillas y la cintura. Además, incorpora aros de fuego, lo que exige una concentración extrema.

«El no quemarme, asegurarme de que los aros no se caigan, mantener el control de la técnica, el ritmo y la agilidad… todo eso se logra con el tiempo y mucho ensayo. Al principio, necesitas horas de práctica para que tu cuerpo se adapte y puedas dominar cada movimiento. Y aunque ya realices el número, siempre es importante seguir entrenando para seguir mejorando», explica Dana.

Motivación y enfoque durante los shows

Dana comparte cómo se motiva y se enfoca para dar un buen show: «Cuando empieza el espectáculo, me transformo. No importa lo que esté pasando en mi vida, al subir al escenario, me convierto en otra persona. Mi motivación principal es ver a la gente disfrutar, ver a los niños sorprendidos y escuchar los aplausos», cuenta. Para ella, el reconocimiento del público es lo que la impulsa a seguir mejorando.

Evolución y desafíos del circo en la actualidad

El mundo del circo ha enfrentado tiempos difíciles en los últimos años. La pandemia afectó gravemente al sector, obligando a muchos circos a venderse y detener actividades debido a las restricciones sanitarias. «Fuimos uno de los últimos sectores en recibir permisos para trabajar. No pudimos abrir durante mucho tiempo porque no se permitían eventos con público. Fue una etapa muy difícil», recuerda Dana.

A pesar de estos desafíos, la comunidad circense sigue luchando por mantener viva esta tradición. Hoy, uno de los mayores retos es competir con el entretenimiento digital, que ha reducido el interés de los niños por los espectáculos en vivo. «Estamos trabajando para que las nuevas generaciones vean el valor del arte presencial y aprecien el circo, como sucede en otros países», comenta.

En noviembre, Dana participará en el Sexto Congreso Latinoamericano de Circo, que se celebrará en Guayaquil. Este evento reunirá a artistas de distintos países para compartir experiencias y buscar soluciones a los problemas del sector. Uno de los temas clave será cómo obtener más apoyo de las autoridades, simplificar los permisos y reconocer al circo como una manifestación cultural digna de apoyo.

Otro tema importante será la educación de los niños que crecen en el circo. Dana explica la necesidad de implementar sistemas educativos adaptados, como clases presenciales dentro de las carpas o a través de plataformas en línea, para evitar que los niños se separen de sus familias. «En otros países ya existen modelos donde los niños pueden estudiar sin dejar el circo. Queremos lograr lo mismo aquí», comenta.

Sueños que trascienden fronteras

Con una carrera consolidada en Ecuador, donde ha recorrido todo el país trabajando con diferentes circos, Dana reflexiona: «El circo me ha permitido conocer muchas partes de Ecuador que de otra manera no habría tenido la oportunidad de ver». Ahora, su mirada está puesta en nuevos horizontes. Ha llevado su talento a Colombia y Perú, lo que le ha permitido conocer otras culturas y crear valiosas amistades.

Una de las experiencias más enriquecedoras de Dana fue la colaboración de su circo familiar, los Hermanos Palma, con el grupo brasileño Ta Dominado, muy popular en Ecuador. «Trabajamos varios años con ellos, y fue una de las experiencias más hermosas. Más allá de compartir escenario, se formaron grandes amistades. Yo tenía 12 o 13 años, y aunque éramos muy jóvenes, siempre nos trataron con mucho cariño, como parte de su familia», recuerda Dana. Entre esos vínculos especiales, destaca la relación con Camila, una de las bailarinas del grupo, quien le enseñó a bailar samba, un gesto que siempre atesorará.

Tiempo después, su papá se asoció con otra persona para crear el Circo Carioca, y aunque algunos miembros de Ta Dominado ya no formaban parte del grupo, la colaboración continuó. Para Dana, ese periodo representó un importante proceso de crecimiento tanto personal como artístico y la historia dio un giro especial cuando Camila la invitó a compartir escenario bailando juntas, un momento que recuerda con profunda emoción. «Que quisiera bailar conmigo fue muy significativo para mí», dice Dana.

El circo le ha brindado a Dana la oportunidad de conocer a personas de diferentes nacionalidades y establecer amistades con artistas, bailarines, influencers y figuras reconocidas que visitan el espectáculo. «No solo nos ha ayudado a crecer como artistas, sino también a aprender sobre otras culturas. Siempre he estado muy agradecida por esas experiencias, porque siguen enriqueciendo mi vida», comenta Dana.

El equilibrio entre la vida personal y el arte

Para Dana, el circo no es solo un trabajo, es su hogar. Aunque en un momento vivió en Durán para estudiar, nunca se alejó del mundo circense. Durante las vacaciones y los fines de semana, volvía al circo para ensayar y seguir alimentando su pasión.

Hoy en día, su casa rodante es su lugar de residencia, y el circo es donde comparte su vida con su familia y desarrolla su carrera artística. Ha logrado equilibrar su amor por el espectáculo con otras pasiones, como el maquillaje y el estilismo, carreras que estudió en Guayaquil. «El circo es mi vida, pero también he cumplido mis metas personales. Siempre busqué ese equilibrio, y eso me ha permitido ser feliz tanto en lo profesional como en lo personal», concluye Dana Palma.

La historia de Dana es un testimonio de amor, dedicación y sueños cumplidos. Su vida en el circo inspira a quienes desean seguir sus pasiones, demostrando que con esfuerzo y determinación, cualquier meta es alcanzable.

Esta entrevista es la última de una serie especial de ECURAICES, dedicada a resaltar el talento, la determinación y las historias de mujeres que, como Dana, han transformado sus pasiones en una fuente de inspiración.

Cuenta Instagram: @circograncolombiaoficial
Cuenta Facebook: Circo Gran Colombia Hnos. Palma Ocampo

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